Mapa del sitio Quienes somos Comuníquese con nosotros Newsletter

Tema Lacan Inédito    Ver todas las notas de esta sección

 

La disolución de EFP

 

Erik Porge

 

 

 

Las reglas de funcionamiento establecidas al fundar la EFP y luego en 1967‑1969 no bastan para superar todos obstáculos inherentes a una asociación de analistas y analizantes. Al mismo tiempo que va aumentando la audiencia de la Escuela y el número de sus miembros, empieza a sonar una alarma en dos puntos sensibles, el pase y las publicaciones.

 

Scilicet interrumpe su publicación en 1976 con el Nº 6/7 y en abril de 1978, en las Jornadas de Deauville, especialmente dedicadas al examen de los resultados del pase, Lacan dice lo siguiente: "La única cosa importante es el pasante, y el pasante, es la pregunta que me hago saber: ¿qué puede pasarle por la cabeza a alguien para que se autorice a ser analista? He querido conocer testimonios, por supuesto no he recibido ninguno acerca de cómo ocurría. Este pase es, por supuesto, un fracaso completo".

 

No ha recogido los testimonios que esperaba y, en consecuencia, considera que el pase es un fracaso completo. Sin embargo, formaba parte de los jurados de confirmación que nombraron a los AE. Lo que uno puede preguntarse es si realmente no hubo ningún testimonio acerca del paso para autorizarse como analista, en cuyo caso, se entiende mal por qué algunos pasantes fueron nombrados AE, a pesar de ello, aunque no hubo muchos, o si el fracaso no se debe más bien 3 que los AE no cumplieron su función de analista de la Escuela, es decir, de articular la intensión o la extensión o de permitir que la Escuela lo hiciera. De hecho, Lacan no interrumpió el procedimiento del pase después de 1978.

 

También es posible que la razón por la cual la Escuela no evolucionara en concordancia con los principios de su fundación en 1964 y su refundación en 1967 se deba a la escritura de los discursos en 1970. Si la escritura del discurso analítico localiza unos términos en unos lugares, va acompañada, simultáneamente, de cierto efecto de deslocalización, a un nivel territorial estricto, al que Lacan pretende dirigir la Escuela. Sin duda hubiera sido preciso volver a examinar los estatutos de la EFP a la luz de los cuatro discursos.

 

Si bien Lacan seguía siendo Director de la Escuela, participaba en los jurados, intervenía en la vida de la Escuela, era el analista de muchos de sus miembros, el sentido de su Proposición de 1967 era remitirse al colectivo instaurado por ésta para formular respuestas sobre la cuestión del final del análisis y del psicoanálisis en extensión. De este modo, Lacan se desposeía realmente de prerrogativas de control de la Escuela y de organización de la relación entre la intensión y la extensión. Desde este punto de vista, muchos de los reproches que se le hicieron de comportarse de forma tiránica en la Escuela eran llamamientos para que se condujera como tal, ante el espanto que producía el des‑ser que ponía en acto en la Escuela.

 

Finalmente, entre los factores doctrinales que pueden haber contribuido a una deriva de la EFP y a una dificultad para adaptarse a los cambios de parámetros, hay que señalar el hallazgo del nudo borromeo en 1972. Está presente en tres actos institucionales de importancia: el intento de constituir un grupo en Italia en 1974, la toma de posición a favor de los cartels en 1975 y la disolución de la EFP en 1980.

 

En 1974, Lacan dirige a tres analistas italianos una proposición, llamada Directivas o Carta a los italianos, inspirada en la de 1967, aunque original. Propone la constitución de un grupo italiano, reclutando únicamente a los que hayan sido nombrados por el pase, asumiendo por lo tanto el riesgo de que nadie sea admitido. El dispositivo descansaría, por lo menos al comienzo, en la voluntad de los tres analistas italianos, en análisis con él, y a los cuales pide que se entiendan, pese a sus divergencias personales, y que desempeñen el papel de pasadores.

 

El forzamiento que practica Lacan consiste en considerar que estos tres analistas forman un "trípodo" en el que cada uno tiene el valor de una consistencia del nudo borromeo (recuperando de este modo su origen en el blasón de los Borromeo). Reitera el principio de que "el analista sólo se autoriza de sí mismo" y añade que el grupo italiano tiene que cuidar que sólo sea el analista el que se autorice de sí mismo" y "autorizarse no es auto‑ri(tuali)zarse".

 

Hay que leer la Carta a los Italianos con el seminario del 9 de abril de 1974, prácticamente contemporáneo. Lacan compara el "autori­zarse como analista" con "autorizarse como ser sexuado", ya que "el ser sexuado sólo se autoriza de sí mismo". Precisa entonces que el "autorizarse de sí mismo", ya sea para el analista o para el ser sexuado, no va sin un "autorizarse también de algunos más", lo cual responde a los reproches de laxismo que se podían hacer dirigido contra este principio (sem. XXI -9-IV-1974. El "autorizarse" dista de significar una libertad total y sólo se vuelve posible porque una escritura fija sus límites y sus puntos de imposible. Las fórmulas de la sexuación autorizan la declaración sexual, el discurso analítico autoriza el acto analítico, a partir de un imposi­ble.

 

La proposición a los italianos será un fracaso al tener que cumplir los analistas italianos la misión casi imposible de ser los organizadores de un procedimiento en el cual tenían que ser al mismo tiempo pasa­

dores. La Carta sigue siendo sin embargo un momento importante de la reflexión sobre el pase en y para una Escuela y muestra que Lacan era capaz de considerar modificaciones del procedimiento relativas (con forcing inclusive) a las circunstancias históricas y al lugar.

 

La segunda gran referencia al nudo borromeo para la vida del grupo se produce los días 12 y 13 de abril de 1975. En las Jornadas de Trabajo de la EFP, tituladas "Jornadas de los cartels" porque en las mismas se presentan trabajos de cartels, Lacan tiene interés en animar personalmente ‑algo inhabitual en él‑ un largo debate sobre la "función de los cartels", desempeñando él mismo el papel de + 1. El martes siguiente, el 15 de abril, en su seminario RSI, evoca la cuestión del cartel y la relaciona directamente con el nudo borromeo. "¿Por qué he indicado muy precisamente que un cartel parte de tres más una persona que, en principio hacen cuatro, y he dado como máximo este cinco gracias al cual hacen seis? [...] La identificación en Freud es simplemente genial. ¿Qué es lo que anhelo? La identificación al grupo, ya que es seguro que los seres humanos se identifican a un grupo. Cuando no se identifican a un grupo están perdidos, están para encerrar. Pero no digo aquí a qué punto del grupo tienen que identificarse" .

 

El + 1, que pone como principio de funcionamiento del cartel, corresponde a la operación de retirar un anillo cualquiera del nudo borromeo para liberar todos los demás unos. El + 1 es la cuenta de lo que mantiene juntos los anillos, uno a uno, en una unidad contada además. El + 1 es en cierto modo la cuenta de la unidad de la "cadenudo" borromea, que hace también la unidad de cada uno de los anillos que no se sostienen de dos en dos. Esto significa para el cartel que si un miembro cualquiera parte, el cartel se disuelve. Aunque el + 1 sea una función que se aplica a cada uno de los miembros, Lacan considera que, para que un cartel funcione, debe estar encarnado el + 1.

 

Cuando Lacan escribe la carta del 5 de enero de 1980 en la que anuncia la disolución de la EFP no es posible no percibir en la misma un eco de la problemática del cartel soportada por el nudo borromeo.

 

"Hay un problema de la Escuela. No es un enigma, por consiguiente me oriento, no demasiado pronto. Este problema se demuestra como tal, de tener una solución: es la dis, la disolución. Que se tiene que entender como de la Asociación que confiere estatuto jurídico a esta Escuela. Que basta con que uno se marche para que todos queden libres, esto, en mi nudo, es verdadero para cada uno, es preciso que sea yo en mi Escuela." Dicho de otro modo, la Escuela no es un cartel.

 

No podía serlo de todos modos por una cuestión de número. En el momento de la disolución, la EFP tiene 609 miembros. Es probable por consiguiente que, al hacer esta observación, haya querido indicar que la Escuela no ha funcionado realmente según los principios iniciales y precisamente según los principios que instauraban el trabajo en cartels.

 

La institución efimera que surge después del 5 de enero, la "Causa freudiana", se organiza además en función de una generalización de los cartels (seminario del 11 de marzo de 1980). Desafortunadamente, lo hace de forma demasiado autoritaria y caricaturesca para ser tomada en serio y su consecuencia será la desacreditación del término.

 

La lectura del seminario de 1979‑1980 nos permite comparar el acto de disolución con la práctica del nudo borromeo. Desde el comienzo del curso de 1979, Lacan guarda silencio durante largos momentos, detenido ante los nudos que va dibujando torpemente en la pizarra. Ofrece a la asistencia el espectáculo patético de su fatiga física y del declive de sus fuerzas intelectuales en un último asalto contra los enigmas del nudo borromeo. El 11 de diciembre de 1979, en el seminario que precede la carta de disolución, espeta: “Voy a intentar decirles lo que es el nudo borromeo. El nudo borromeo se deshace solo”.

 

 

A modo de conclusión:

 

La disolución de la Asociación que confiere estatuto jurídico a la Escuela es el último acto institucional de Lacan. No es un acto como los demás, ya que es un acto que destruye. De ahí el nombre Delenda dado a las veladas organizadas por la Causa freudiana en 1980 y destinadas a señalar desviaciones en el movimiento lacaniano. Es un acto cuyas consecuencias no se han podido apreciar todavía en todo su alcance.

 

Otorga a posterior¡ una significación a los acontecimientos ocurridos en la EFP con anterioridad. “Hay un problema de la Escuela…”, dice Lacan en su carta de disolución. Es verdad que se había constituido algo parecido a clanes que anteponían los conflictos personales al interés de la Escuela, que el trabajo doctrinal no se articulaba con los nombramientos de AE y de AMF, que J. A. Miller tenía una experiencia política desconocida por muchos, que la EFP experimentaba un crecimiento descomunal...

 

¿Habla que disolver? S. Leclaire había evocado la posibilidad, un año antes, si bien consideraba que en modo alguno debía tomar él la iniciativa. La cuestión se planteaba entre los más avisados, en los meses que la precedieron, y J. A. Miller la deseaba.

 

¿Y Lacan? Ha surgido una polémica acerca de la autenticidad de la carta de disolución, debido a que ya no se encontraba en la plena posesión de sus facultades. Algunos concluyeron que ése era el motivo por el cual no habla reaccionado ante lo que no funcionaba en la Escuela, haciendo nuevas proposiciones como en 1967 ó 1974, en lugar de disolver. Pero precisamente en 1967, Lacan hizo una elección, optando por un funcionamiento de Escuela. Probablemente en 1973, cuando apareció su primer seminario transcrito por Jacques‑Alain Miller, Los cuatro conceptos, Lacan realizó otra elección: la de sostenerlo, más allá de su persona. No se apartó de esta línea. Muchos de los que Roudinesco llama los "barones" del lacanismo, no quisieron admitir esta elección y negaron su realidad. Se dieron cuenta de ello demasiado tarde, después de 1980, y ya no pudieron proponer entonces una verdadera alternativa a la toma de poder por parte de Miller.

 

No nos corresponde decir por qué Lacan hizo esta elección, aunque si tenemos que señalar que al hacerlo permanecía dentro de cierta continuidad de su acción, consistente en remitirse al colectivo de la Escuela. Por consiguiente, por mucho que la disolución de la EFP haya sido efectivamente inspirada por Miller, consideramos que se trata bien de un acto de Lacan y suscribimos lo que escribe Roudinesco en relación con la autenticidad de la carta de disolución, según el testirrionio cruzado de S. Faladé y J. A. Miller: “Estos dos testimonios concuerdan sobre tres puntos: 1) Lacan decide disolver su Escuela durante las discusiones y con cierta vacilación; 2) Está perfectamente lúcido cuando toma su decisión; 3) Corrige la carta. Por consiguiente, el acto de disolución parece ser auténticamente lacaniano, sea cual sea el redactor de la carta” (Historia del psicoanálisis en Francia, T. III, E. Roudinesco).

 

La carta del 5 de enero no bastaba para disolver la Asociación, era preciso que la asamblea general de la EFP votase la disolución. Esta carta representa la dimensión simbólica de la disolución y sólo Lacan podía enunciarla. El acto de Lacan hizo que los que se oponían a la disolución presentasen un recurso legal. La batalla jurídica que se inició, en la que cada campo estaba a su vez dividido, refleja la hendidura existente entre el hecho de Escuela ‑sostenido por una Proposición y la Asociación que le confiere estatuto jurídico. Podemos decir retrospectivamente que esta hendidura fue subestimada si no desconocida por Lacan en el momento de la fundación de la EFP y no resulta sorprendente que haya vuelto a parecer en lo real en el momento de la disolución. Es una de las lecciones que se extraer sacar de ello, y no es la única.

 

Si aceptamos considerar que la disolución es un acto de Lacan, un acto que lleva al extremo el borramiento de aquel que lo produce, ¿cuál es el alcance de este acto más allá del alcance político, de depuración en beneficio de J. A. Miller? ¿No ha anticipado este acto la dispersión de los lacanianos que observamos en la actualidad? La dispersión no es quizás la consecuencia de la disolución, sino el punto que la disolución ha interpretado, puesto al día en la EFP. La dispersión podría ser la respuesta de la comunidad lacaniana a lo imposible del grupo analítico, respuesta que tendría que articularse ahora como tal dentro del movimiento lacaniano. Le corresponde en la actualidad a los lacanianos hacer existir nuevas formas de unidades que no constituyan multitud a partir de esta dispersión reconocida como tal.

 



Texto extraído de "Jacques Lacan, un psicoanalista", Erik Porge, págs 332‑339, Editorial Síntesis, Madrid; España, 2001.

Traducción:  Antonio Milán,

Edición original: Editions Eres, París, 2000.

Selección y destacados: S.R.

Con-versiones Junio 2010

 

 

 

        

 

copyright 2005 Conversiones.com Todos los derechos reservados.